El Diario Geek

Desactivar las notificaciones del móvil es bueno para la salud mental, según un estudio

 ¿Cuántas puñeteras notificaciones recibes en tu teléfono al cabo del día? No sé tú, pero yo entre dos y tres millones. Que si WhatsApp, que si Telegram, que si Twitter, que si Instagram, que si GMail… ¿Y luego la gente se pregunta por qué siempre llevo el teléfono en silencio? Las notificaciones, el sonidito y la vibración son un coñazo, todos los sabemos. Tal es así que un estudio ha demostrado que desactivarlas es beneficioso para la salud mental.

La adicción al smartphone ya es diagnosticada como una enfermedad, sobre todo en los más jóvenes (los millenials, que se llaman ahora). El problema está en que es un problema que va a más y cuyos límites entre el uso racional y el estar todo el día pegado a la pantalla son muy difusos. En fin, que no vamos a entrar aquí a hablar sobre si somos unos enfermos o no. Vamos a hablar de ciencia, hombre ya.

Quitar las notificaciones es la verdadera salud

Estas son las respuestas al cuestionario, valorando del 1 al 5 si están de acuerdo o no con las afirmaciones, siendo 1 “Totalmente en desacuerdo” y 5 “Totalmente de acuerdo”

La Universidad Carnegie Mellon, de Pensilvania (EE.UU) llevó a cabo una investigación hace dos años con una muestra de treinta personas (no es que una gran muestra, pero oye, menos es nada). El estudio concluyó que silenciar las notificaciones tiene un gran beneficio para la salud mental. Algunos de los participantes reconocieron estar más relajados, menos estresados y fueron más productivos en el trabajo. Otros, obviamente, no.

Este otro grupo calificó la experiencia de “negativa” puesto que temían perderse un mensaje importante, sentirse aislados y perderse información importante, lo que acabó derivando en un checkeo más constante del teléfono. Este experimento, como os decía antes, se llevó a cabo hace dos años. En abril de 2017 la universidad volvió a contactar con los participantes para ver si habían cambiado algo en lo que respecta a sus notificaciones, y dos tercios (20 personas) reconocieron usar más a menudo el modo “No molestar” o el equivalente en su dispositivo.

Lo más interesante del estudio es que un tercio de los entrevistados reconocían que la principal fuente de ansiedad y preocupación era la expectación social. El estudio afirma que la mayoría de notificaciones que recibimos provienen de aplicaciones de comunicación, en las que no responder a las personas puede ser percibido como una ofensa por parte del remitente. El 80% de los participantes reconocieron en la entrevista previa al estudio que se espera de ellos que respondan rápido a los mensajes recibidos. Así somos los humanos, un poco… peculiares. ¿Mi opinión? Llevar el teléfono en silencio es la verdadera salud. Hacedlo, os lo recomiendo.

Jose García Nieto

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