El Diario Geek

La espiral del silencio o por qué no te merece la pena opinar en redes sociales

Imagina que un día te da por entrar en Twitter y opinar sobre cualquier tema de actualidad. Por lo general, basta con entrar en la app y acceder a la sección de Trending Topics para ver qué se cuece, qué se dice, y aun más importante, cómo se dice. Seguramente hayas escuchado alguna vez eso de que Twitter es un nido de indignados o que Twitter es de izquierdas, y lo cierto es que, aunque es una afirmación gratuita, tiene su razón de ser. Por lo general, las opiniones que suelen viralizarse, hacerse populares y, por tanto, ser escuchadas, son las de personas que tienden a la izquierda, y si tú quieres encajar, desgraciadamente, deberás ir con ellas o ser avasallado por un ejército de personas que creen que tú, por opinar diferente, estás equivocado.

Odio hacer esto, pero vamos a entrar en polémica. Imagina que tu opinión sobre el caso de La Manada es que la justicia ha hecho bien y que, a efectos legales, los cinco hombres implicados merecen la libertad. Ingenuo, publicas tu opinión y, al minuto, te encuentras con cientos de notificaciones de diferentes personas y colectivos que no dudan en ponerte de machista pa’rriba. Tú intentas defenderte, pero los que no piensan como tú, que son mayoría, acallan tus palabras y te silencian. La opinión pública mainstream te “censura”, estableciendo qué está bien, qué es aceptable, y qué no. Eso, querido lector, es lo que se conoce como ‘espiral del silencio’.

La espiral del silencio es una teoría con casi 50 años de antigüedad propuesta por Elisabeth Noelle-Neumann, politóloga alemana, en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social”. En su obra, Neumann teoriza que las opiniones mayoritarias se superponen a las minoritarias, generando un clima de tensión en el que la persona analiza constantemente el clima de la opinión pública para ver si debe opinar o no. Así, si detecta que su opinión es mayoritaria (“la sentencia de La Manada no es correcta”), opinará, y si no lo es (“no pienso que deban estar en la cárcel”), no lo hará y se callará.

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El miedo al aislamiento y cómo afecta a lo que twitteas

Twitter, qué mundo tan maravilloso…

Noelle-Neumann establece que la espiral del silencio sucede por el primitivo temor del ser humano a estar solo y aislado. De esa forma, una persona opinará en Twitter sobre un tema siempre que detecte que su opinión es mayoritaria, lo que garantiza cierta aceptación social. Por otro lado, la persona que opine de forma discordante, tenderá a callarse porque, al menos así, no se le discrimina y rechaza. Aquí entran en juego los medios de comunicación, que son, como expone Neumann, los encargados de ofrecer al público los argumentos y seguridad necesarios para opinar. Dicho de otra forma, una persona será más propensa a opinar sobre La Manada si su opinión es la mayoritaria en los medios de comunicación y puede respaldarse en ellos.

Buen ejemplo de esto es Cataluña. Un estudio del CIS determinó que los no-independentistas hablan menos de política, no intervienen en conversaciones sobre el tema y “no se sienten cómodos al expresar sus ideas”.

En palabras de John Locke, “nadie escapa al castigo de su censura y desagrado si atenta contra la moda y la opinión de las compañías que frecuenta… No hay uno entre diez mil lo suficientemente firme e insensible como para soportar el desagrado y la censura constantes de su propio círculo. Muchos hombres han buscado la soledad, y se han acostumbrado a ella; pero nadie que tenga el menor entendimiento o sentido humano puede vivir en sociedad con la continua aversión y mala opinión de los familiares y las personas con las que trata. Es un peso demasiado grande para poder sufrirlo”.

En la época de Noelle-Neumann, los periódicos y radios eran los principales canales de comunicación, pero ahora estos han pasado a un segundo plano por culpa de Internet. Internet es un altavoz para todo el mundo, empodera al usuario para hablar y tener voz, no sin antes haberse establecido un cuidado proceso de autocensura que le ayude a adaptar su discurso a las corrientes de opinión mainstream. El concepto de autocensura, muy bien explicado por Juan Soto Ivars en su libro “Arden las redes”, es la prueba más evidente de cómo la espiral del silencio sigue más viva que nunca en la sociedad del siglo XXI.

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“Mejor me callo, se vaya liar…”

Calladito se está más feliz, para qué engañarse

La autocensura establece que una persona, antes de hablar y ser honesto, prefiere no manifestar su verdadera opinión por miedo a las posibles consecuencias que pueda acarrearle. ¿De verdad vas a opinar en Twitter sobre La Manada para que alguien saque captura del tweet, lo meta en diferentes grupos de WhatsApp y Facebook, se tergiverse, se saque de contexto sin preguntarte, se haga viral, salga en los medios y eso te cuelgue un San Benito de por vida? ¿De verdad? ¿Pudiendo callarte? ¿Pudiendo vivir tranquilo guardando tu opinión minoritaria para ti? Esta reflexión, que puede parecer exagerada, es el día a día de muchas personas que sienten que los social justice warriors de las redes y la opinión pública forjada en los muros de Facebook están vigilantes para atacar y silenciar toda opinión discordante. Y lo digo desde la experiencia, es mi día a día en el trabajo.

Opinar en redes sociales es algo más que pulsar el botón de “Enviar”. Es exponerse, es mostrar a un público de índole mundial qué piensas, y eso siempre ha sido peligroso. El ser humano es un ser social, y como tal, necesita relacionarse y ser aceptado. Hay quien dirá que no tiene miedo a ser silenciado y atacado por pensar distinto, y eso puede tener sentido en la sociedad de Neumann en 1977, donde los que te rechazaban eran tus amigos y círculos cercanos, pero ahora, en un mundo en que tu opinión en Twitter puede dejarte sin trabajo, en el que puedes ser repudiado por toda la sociedad en su conjunto, la cosa cambia. Y mucho.

Nota del autor: siento el tiempo que he estado sin publicar. Uno, que tiene trabajo, cosas que hacer y tal. Espero que te guste el post. Estoy dándole una vuelta al contenido, porque blogs de tecnología ya hay demasiados y quiero hacer algo diferente. Recuerda que el feedback es siempre bienvenido. ¡Un abrazo! .- Jose

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Jose García Nieto

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