El Diario Geek

Estudiar desde la tablet no mejora el aprendizaje (aunque los estudiantes creen que sí)

Desde hace unos años hasta ahora se ha puesto de moda en varios colegios, sobre todos los privados –al menos donde yo vivo-, llevar los libros y los deberes en la tablet. El mundo avanza deprisa, y es un hecho que la educación debe avanzar también. Sin embargo, en lugar de apostar por una mejora en los métodos de enseñanza, adaptar los planes de estudios y hacer una ley de educación que no se cambie cada 4 años, los colegios e institutos decidieron que la mejor forma de modernizarse era haciendo que los papás y las mamás le comprasen a cada hijo un iPad para llevar sus libros en él.

Salvando la política, en la que no vamos a entrar, no me parece mal que los niños lleven los libros de texto y los apuntes en el iPad, puesto que eso facilita el acceso a los mismos y evita las escoliosis provocadas por el paseo diario de la mochila de casa al instituto. De todas maneras, no podemos obviar que todavía hay mucho margen de mejora, y los estudios así lo demuestran.

No sería descabellado asumir que una generación acostumbrada a las nuevas tecnologías mejoraría sus resultados académicos si la educación se llevase a cabo a través de una pantalla en lugar de con un libro de papel. Sin embargo, un estudio publicado en The Conversation ha demostrado que el aprendizaje no mejora con la introducción de los nuevos soportes, a pesar de que los propios estudiantes consideran que sí.

Ni todo es papel, ni todo es digital

Patricia A. Alexander (Profesora de Psicología, Universidad de Maryland) y Lauren M. Singer (Candidata a Doctor en Psicología Educacional, Universidad de Maryland), investigadoras especializadas en aprendizaje y comprensión textual han desarrollado un estudio en el que se centraban en las diferencias entre la lectura de textos en papel y en formato digital. Según concluye la investigación, existe una discrepancia importante porque los estudiantes afirmaban que preferían leer en formato digital y que obtenían mejores resultados, mientras que la realidad es que su rendimiento solía empeorar si leían y estudiaban en pantallas.

Durante la investigación se llevaron a cabo tres estudios cuyo fin era explorar la capacidad de los estudiantes universitarios -ojo, universitarios- de comprender información en papel y pantalla. En primer lugar, los estudiantes tenían que calificar en qué formato preferían leer y a continuación leer dos textos, uno impreso en papel y otro en pantalla, tras lo cual debían enumerar los principales puntos del texto y más información relevante que pudieran recordar. Tras ello, se les pidió que autoevaluaran su capacidad de comprensión. Estos fueron los resultados:

  • La mayoría de estudiantes prefería leer en formato digital.
  • La lectura era significativamente más rápida en pantalla que en textos impresos.
  • Los estudiantes calificaban su comprensión en pantalla mejor que la impresa.
  • La comprensión general era mejor en textos impresos que en textos digitales.
  • El medio no importaba en el caso de preguntas generales (como la comprensión de la idea principal del texto).
  • Cuando se trataba de cuestiones específicas, la comprensión era significativamente mejor cuando los participantes leían textos impresos.

La importancia del papel impreso

Con estas conclusiones sobre la mesa, las autoras del estudio afirman que hay ciertos aspectos que tanto los padres como los gobiernos deberían tener en cuenta a la hora de implementar las nuevas tecnologías en las aulas. Para no extender el artículo mucho más, aquí tenéis un resumen:

  1. Considerar el objetivo: no es lo mismo leer para aprender que leer por ocio. No hay un único formato para todo
  2. Analizar la tarea: si el objetivo de la lectura es tener una idea general del texto el formato es indiferente, pero si se busca un análisis más exhaustivo, el papel es mejor soporte. Así, los profesores deberían explicar a sus alumnos que el formato de lectura puede influir en su capacidad para comprender un texto.
  3. Pisar el freno: un grupo de alumnos mejoró sus resultados con el cambio de impreso a digital, y lo hizo por el simple hecho de que leía más despacio.
  4. Algo que no se puede medir: en la experiencia académica no faltan libros y artículos a los que solemos volver y en los que con el paso del tiempo se puede ver su uso, ya sea mediante texto subrayado o anotaciones con preguntas y reflexiones. Es difícil imaginarse una interacción similar con un texto digital y por eso siempre debería haber lugar para los textos impresos en las vidas de los estudiantes, independientemente de su nivel de inmersión tecnológica.
Fuente: Xataka

Jose García Nieto

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