El Diario Geek

En la época del GPS, los soldados aprenden a mirar a las estrellas

Nos hemos vuelto tontos de tanto usar el GPS. ¿Quieres ir a algún sitio? Pues abres Google Maps, le dices que te lleve y sigues unas instrucciones. Punto y pelota. Así somos, nos gusta lo fácil. ¿Alguno recuerda cuando tenías que memorizar las paradas del autobús para llegar a casa de tu novia? Yo lo recuerdo de cuando era chico, y también recuerdo tener que decirle a mi madre que viniese a recogerme porque estaba perdido.

La cuestión es que parece ser que, en la época del GPS, confiar plentamente en uno de estos dispositivos es jugársela. Que sí, que el 99,99% de las veces aciertan, pero para McKinlay -Presidente del Real Instituto de Navegación- , “la automatización de búsquedas de rutas está erosionando nuestras habilidades naturales [de orientación]”.

Pues bien, parece que después de 10 años usando la tecnología GPS, la armada de los Estados Unidos está volviendo a enseñar a los soldados a orientarse mirando a las estrellas. Sí, cual soldado medieval. Pero oye, tienen sus motivos.

¿Cómo funciona un GPS?

Esas cosas grises que parecen moscas son los satélites que te dicen cómo llegar al supermercado — Imagen de GPS.gov

El Sistema de Posicionamiento Global -Global Positioning System (GPS)- consta de 31 satélites que orbitan alrededor de nuestro planeta a una altura de 20198 kilómetros -metro arriba, metro abajo- que transmiten señales mientras se mueven.

Originalmente fueron puestos ahí para ayudar al Departamento de Defensa de EE.UU. para ayudar a la investigación militar, pero ahora es de acceso libre. Solo necesitas un GPS que coja cuatro de las 31 señales y triangulice tu posición. Muy fácil.

Vale, ahora que sabemos eso, podemos imaginarnos cuáles son los handicaps de dicha tecnología. Uno de ellos es que las señales de los GPS rebotan en los edificios y estructuras, lo que en ciudades altas -Nueva York, Chicago, Tokyo… puede ser un problema, ya que las ondas no llegan bien y el posicionamiento es impreciso.

El segundo es que, según apunta McKinley en su artículo, los dispositivos que anulan los GPS se están volviendo mucho más populares -y que la tecnología puede fallar-. ¿Significa eso que no sabrás que autobús coger? Sí, pero también que aviones y barcos se perderán. No GPS, no ruta.

¿El GPS no funciona? ¡Traed el sextante!

Este instrumento del averno es un sextante, y no, no es una ballesta — Imagen de Pixabay

Entonces llegan los militares estadounidenes, que lo mismo te enseñan a pilotar un F-16, que a crear una franquicia de hamburguesas, que a usar un sextante para buscar la Osa Mayor, y dicen “A ver, chavales, tirad todos por la ventana ese GPS de mierda y sacar la carta astral”.

Claro, todos se quedaron flipando y lo hicieron. Por primera vez desde 2006. Diez años han pasado desde la última vez que los chicos del ejército de Estados Unidos usaron un sextante -para los milennials, es un instrumento que se usa para determinar la posición de un astro-.

Los argumentos que dan son normales. Ya sabemos que la ciberseguridad es un problema y blablabla, así que dijeron “Pues si nos hackean los GPS, a ver si tienen cojones de hackearnos este cacharro de 1940”. Lo cierto es que este instrumento tiene un margen de error de unos tres kilómetros, pero estamos hablando de medir distancias que están en el quinto pino.

Así se usa un sextante, y no, no es táctil ni tiene WiFi — Imagen de Pixabay

Obviamente no significa que vayan a tirar el GPS y vayan a ir a las guerras con armaduras y espadas, pero sí es interesante saber este tipo de cosas, porque si falla el GPS y estás en territorio enemigo, pues a lo mejor te viene bien saber dónde está el norte para, yo que sé, que no te maten y tal.

Así que, a partir de ahora, si tienes pensado ser militar de los Estados Unidos, recuerda que tendrás que aprender a interpretar el cielo, a mirar a las estrellas y a disparar un Stinger.

Fuente: Capital Gazette

Jose García Nieto

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