El Diario Geek

Por qué nos asustamos y pasamos miedo, según la ciencia

Hoy es 31 de octubre, Halloween, y eso significa, al menos según marca la tradición americana, que toca ver pelis de miedo, disfrazarse y asustarse. ¿Pero qué sentido tiene asustarse? ¿Por qué nos asustamos? ¿Para qué sirve? Pues efectivamente, tal y como estáis pensando, asustarse tiene una razón de ser, un objetivo, y es precisamente lo que vamos a ver en este artículo.

Asustarse va más allá de pegar un grito y que te entren ganas de asesinar a la persona que lo ha hecho. Es una reacción natural ante un estímulo externo, cuyo fin no es otro que sobrevivir.

¿Para qué sirve asustarse?

El miedo surge en el cerebro reptiliano, que es la parte de nuestro cerebro que regula las acciones básicas de superviviencia como comer o respirar, además del sistema límbico, que regula lo que serían las emociones. Allí nos encontramos a nuestra buena amiga, la amigdala, que se dedica a revisar toda la información y estímulos que recibimos. Así, cuando la amigdala detecta una fuente de peligro, una situación que nos compromete, nos genera miedo y ansiedad.

¿Por qué nos asustamos?
Qué bonito es pasar miedo, ¿verdad?

¿Cómo lo hace? La amigdala activa el hipotálamo y la pituitaria, que segrega la hormona adrenocorticotropa, y la glándula adrenal, que libera epinefrina. Cuando ambas sustancias se juntan se genera cortisol, una hormona que aumenta la presión sanguínea y el azúcar en sangre, además de “desactivar” el sistema inmunitario. ¿Para qué? Para conseguir un chute de energía que nos permita reaccionar a la amenaza.

¿Qué pasa cuando nos asustamos?

Cuando nos encontramos ante una amenaza o peligro tenemos siempre dos opciones: luchar o huir. El objetivo del miedo es preparar al cuerpo humano para que, elijamos lo que elijamos, consigamos nuestro el objetivo de salir ilesos. Aquí tenéis un par de ejemplos de lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando nos asustamos, para que os hagáis una idea:

  • Se acelera la función pulmonar y cardíaca para llevar más oxígeno a los músculos (por eso jadeas).
  • Se inhibe la función estomacal y del intestino, ralentizando o incluso deteniendo la digestión (por eso cuando tienes miedo nunca tienes ganas de ir al baño).
  • La vejiga se relaja (por eso nos meamos encima).
  • Se dilatan las pupilas y se pierde audición (para que solo veamos y escuchemos a lo que nos amenaza).

El miedo es, por tanto, una ventaja evolutiva en toda regla cuyo objetivo último es permitir que tengamos descendencia, como buenos mamíferos que somos. Pero ojo, que tiene más ventajas. Agarraos.

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Pasar miedo y asustarse adelgaza

Captura de pantalla de El Resplandor

Y no lo digo en broma. Cuanto más miedo pases, más adelgazas. Esa es la conclusión de un estudio de la Universidad de Westminster en 2012, que afirma que una película de miedo 90 minutos nos puede hacer quemar hasta 113 calorías, que es lo mismo que se quema cuando caminas media hora. Según las investigaciones, la película que más calorías quema es El Resplandor (184 calorías), Tiburón (161 calorías) y El Exorcista (158 calorías).

¿Por qué? Porque los sustos producen picos de actividad cardíaca, lo hace que aumente el pulso, la sangre circule más deprisa y recibamos un chute de adrenalina. Estos subidones y vaivenes de estrés reducen el apetito, aumentan el metabolismo basal y, por tanto, queman más calorías. Así que ni gimnasio ni nada: todo el mundo al cine a ver pelis de miedo.

Fuente: The Telegraph

Jose García Nieto

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