El Diario Geek

Soplarle a los cartuchos de Game Boy nunca sirvió para nada

Vamos, no me creo que no lo hayáis hecho alguna vez. Todos los que han jugado alguna vez a una Game Boy ha hecho eso de soplar dentro del cartucho cuando la consola no lo reconocía. Mágicamente, después de hacer eso funcionaba perfectamente, pero ya os adelanto que tu soplido y tu saliva no tienen la culpa.

Aunque suene muy raro, sí, el problema estaba en la conexión cartucho — consola (oh, sorpresa). Una mala conexión hacía que no se detectasen bien los pines del cartucho, y entonces la Game Boy no era capaz de arrancar el juego. Tu soplido, lo único que hacía, era empeorarlo todo.

El efecto placebo de tu saliva

Que le soplaras no hacía absolutamente nada, simplemente te daba un nuevo intento para volver a meter el cartucho y que los pines -las cositas doradas esas que había dentro del cartucho- se conectasen bien con la Game Boy. Claro, cuántas más veces metas el cartucho, más posiblidades tienes de que la consola lo reconozca.

Estos son cartuchos de la SNES y esos son los pines que tu saliva se cargaba — Imagen de Wikipedia

De hecho, no solo no hacía nada, sino que además se cargaba tus juegos. Cuando soplas no solo echas aire; también echas un poquito de salivita. Esa saliva se quedaba en el fondo del cartucho, haciendo conexión con los pines eléctricos. Esto, a la larga, se cargaba los pines -los oxidaba- y entonces ya podías liarte a soplarle al cartucho, que ya no tenía vuelta atrás.

Sé que muchas personas me tacharán de hereje y pagano por reventar semejante fantasía, pero si todavía sois de las personas que juegan a la Game Boy, por favor: dejad de soplarle a los cartuchos, que ya no se fabrican como antes.

Jose García Nieto

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